"Sin música la vida sería un error" (Crepúsculo de los ídolos-1889). Esta maravillosa declaración de amor a la música que Nietzsche ha repetido en sus cartas a Peter Gast (músico y filósofo aleman) y Georg Brandes (crítico literario -muchos lo consideran el descubridor de Nietzsche-), no se limitan a una pasión personal. Nietzsche no es dado a los elogios. El ha comparado a menudo la música con Circe por su poder equívoco: La música es un hechizo (Carmen), ella embruja, pero también pervierte y absorbe completamente a sus auditores. "Cuidado con la música" (Humano, demasiado humano-1878). La música para Nietzsche expresa, más que cualquier otro arte, la realidad de la voluntad de poder, ella es tautológica y melancólica, el fondo de toda la vida, pero tambien un "estimulante de la vida".
El Dr. Alfred Tomatis manifiesta "El alimento vocal que da la madre a su hijo es tan importante para su desarrollo como su leche". El Dr. Tomatis ha demostrado que modificando las facultades auditivas de un sujeto se obtendrían transformaciones al comportamiento y al lenguaje. Actualmente su terapia se está utilizando con buenos resultados en niños autistas o con problemas de parálisis cerebral, así cómo en otros que no tienen problemas físicos para oir pero sin embargo son incapaces de hablar. Mediante diferentes sesiones se va consiguiendo que el niño participe en experenciencias similares a las que vivió durante su permanencia del vientre humano. Después, en sucesivas semanas, se van eliminando los sonidos acuáticos sustituyéndolos por lo aéreos del mundo exterior. Con ello se intenta despertar en los niños afectados por esos problemas, el deseo de salir de sí mismos y de comunicarse con su entorno.
El físico Albert Einstein, era un verdadero amante de la música clásica y especial de la música de Mozart, según el "La apreciación de la buena ciencia y la buena música demandan en parte procesos mentales similares". Recordemos que la utilización que hizo Einstein del violín, durante sus estudios, según sus profesores, mejoraron notablemente su rendimiento matemático. Sus biógrafos sostienen que Einstein escuchaba música de Mozart cuando estudiaba y construía sus grandes teorías.
El "Efecto Mozart" se refiere a los efectos que se pueden producir en las personas que escuchan a Mozart, tras los resultado expuestos, por la psicóloga de la Universidad de Wisconsin, Frances Rauscher y el neurobiológico Gordon Shaw, en la revista Nature en 1993.
La música de Mozart con respecto a la de los otros músicos posee unas propiedades muy particulares que la distinguen, pues los ritmos, las melodías, la métrica, el tono, el timbre y las frecuencias logran estimular al cerebro humano, especialmente las zonas relacionadas con el hemisferio derecho. Además el secreto del "Efecto Mozart" radica en que los sonidos de sus melodías son simples y puros. A decir de Don Campbell "Mozart no teje un deslumbrante tapiz como el gran genio matemático Bach, tampoco levanta una marejada de emociones como el torturado Beethoven. Su obra no tiene la desnuda llaneza del canto gregoriano, una oración tibetana o un himno evangelista . No calma el cuerpo como un buen músico folk ni lo incita a moverse frenético como una estrella de rock. Es al mismo tiempo misteriosa y accesible y, por encima de todo, es transparente, sin artificio. Su ingenio, encanto y simplicidad nos permite acceder a nuestra sabiduría interior más profunda".
Al respecto el Dr. Tomatis afirma "Mozart es muy buena 'madre'. He probado todo tipo de música pero las propiedades que he encontrado en las de Mozart sobre todo en los conciertos de violín, generan el mayor efecto curativo en el cuerpo humano".
El principal y más claro "Efecto Mozart", con la sonata K448, es el de sus excelentes resultados al hacer disminuir la actividad eplipetiforme en un gran número de pacientes con diversos grados de gravedad de episodios epilépticos. Los potentes análisis realizados informáticamente sobre la naturaleza de la música de varios compositores han mostrado que las que poseen propiedades sobre el razonamiento espacial o la epilepsia, como la de Mozart y Bach, tienen una "periodicidad de largo plazo", que no presenta el resto de música sin efecto Mozart.
El Dr. J.S. Jenkins ha realizado una excelente recapitulación del "Efecto Mozart" en la revista "Journal of the Royal Society of Medicine", en la que concluye que el "Efecto Mozart" existe pero hay que delimitarlo y estudiarlo con más profundidad.
Visto todo esto, nace una pregunta obligatoria para nosotros los programadores ¿Qué influencia tienen la música clásica en el desarrollo de sistemas informáticos?.
El Dr. Roger Sperry, quien en 1981 recibió el Premio Nobel de Fisiología, por sus investigaciones del "cerebro dividido", que permiten identificar entre los procesos racionales y los emocionales. Plantea que tenemos "dos mentes", una racional de la que somos típicamente conscientes, más destacada en cuánto a la reflexión, capaz da analizar y de razonar. Estas aptitudes se atribuyen al hemisferio izquierdo. Otra es la mente emocional, que percibe sensaciones, relaciones, genera "corazonadas", motiva la ruptura con el análisis lógico, más propensa a la creatividad y a la intuición. Estas aptitudes se atribuyen al hemisferio derecho.
Por otro lado, existe un debate épico entre dos posturas, los seleccionistas y los constructivistas. Los primeros plantean que nuestra genoma determina las conexiones cerebrales y, por lo tanto, esencialmente, la capacidad del individuo está determinada desde el nacimiento. Los constructivistas sostienen que la actividad neuronal, tanto intelectual como motora, modula el desarrollo del cerebro sin un determinismo a priori.
En un sentido real, podríamos ver que no existe una relación aparente y evidente entre el desarrollo de sistemas y la música, desarrollar sistemas es una tarea extremadamente racional, reflexiva y de meditación -hemisferio izquierdo-, frente al proceso de escuchar música que es evidentemente emotivo, impulsivo y muchas veces ilógico -hemisferio derecho-. Sin embargo la dicotomía emocional/racional se aproxima a la distinción popular "corazón" y "cabeza". Sentir que algo está bien "en el corazón de uno" es un tipo de convicción diferente- en cierta forma un tipo de certidumbre más profunda- que pensar lo mismo de la mente racional.
A que programador no le ha ocurrido que en sueños pudo encontrar soluciones a problemas de programación que conscientemente en semanas no pudo resolver. Muchas veces, las soluciones más transcendentales se toman en momentos más álgidos de la vida. Esto implicaría una relación que existe entres los dos hemisferios, relaciones que deberían ser intensamente estudiadas. Podríamos concluir entonces, que expresar que los sentimientos son "esenciales" para el pensamiento y el pensamiento lo es para el sentimiento.
No podemos concluir que la audición de música clásica mejora el coeficiente intelectual del desarrollador, o que brinde una plataforma más adecuada para la realización de sus tareas. Sin embargo parecería más comprensible la posibilidad de desarrollar capacidades de aprendizaje y habilidades del "pensamiento abstracto" desarrollando las aptitudes emocionales, es común escuchar entre nosotros que somos "excesivamente frios" para programar, relacionamos explicitamente nuestra razón a nuestros sentimientos, talvés la música clásica nos permite lograr esa neutralidad de sentimientos, permite una mejor abstracción y concentración. Sin embargo deberíamos profundizar en estudios que encuentren la relación entre la música y las actividades cerebrales que corresponden al proceso de razonamiento, meditación y abstracción. Mientras esto suceda sigamos disfrutando de las exquisités que nos brinden los grandes maestros de la música clásica.
Saludos.
Juliozet
10 comandos de terminal que quizás no conocías
Hace 6 años